Los tinerfeños logran una victoria europea de oro ante el Budva de Montenegro, tras un partido que parecía controlado, pero que se fue complicando con el paso de los cuartos. Héctor Martínez, héroe de la tanda fatídica con dos paradas míticas.

El Tenerife Echeyde Masculino arrancaba este viernes su nueva aventura europea en la reciente creada Conference Cup. Cuarto año participando en torneos continentales para unos tinerfeños que viajaban a Grecia con el objetivo claro de intentar pedirse una ronda más. Para ello, tenían que comenzar la Fase de Clasificación midiéndose al Budvar montenegrino en el primero de los tres encuentros del fin de semana en tierras helenas. Así, arrancó la acción en la piscina de Panionios y los chicharreros salieron con la sexta marcha puesta. Apenas 14 segundos de enfrentamiento y ya Luis Araya había sacado su derechazo a pasear para el 1-0. Inicio prometedor que tuvo continuación con varias paradas de mérito de Héctor Martínez y el segundo tanto de Araya al contragolpe. Parcial de 2-0 de salida y la escuadra de Montenegro no se encontraba. A partir de ahí, el choque entró en una fase defensiva de ambos e imprecisiones, en la que nadó mejor el Budvar. Tanto es así que lograron su primer gol, tras un tiro lejano de Marko Milic. Recortaban distancias y el Echeyde, aunque desperdició una superioridad numérica clara, no perdonó a la segunda con un chut desde el lateral de Kike Ramírez. Respuesta de los chicos de la Acidalio, que estaban bien en ataque, pero empezando a sufrir demasiadas expulsiones, algo de lo que sacó partido el Budvar para volver a reducir su desventaja (3-2). El choque estaba frenético, pero al Echeyde le sabía poco el marcador y, tras una gran jugada colectiva, colocó el 4-2, de la mano del canterano Javier Espinosa. Parecía que moría aquí el periodo, pero ya con casi el tiempo cumplido Álex Andión probó suerte desde el medio campo y pilló desprevenido al portero rival para anotar un golazo y aumentar una renta espectacular hasta el 5-2. Meritorio primer capítulo del Echeyde, que fue todo lo contrario a la versión gris del inicio del segundo round. Desconexión y el luminoso se volcó con un parcial de 0-3 del Budva (Brguljan, Milic y Vuskovic), con dos tantos tras expulsión y un contraataque finalizado. Tablas (5-5) y el Echeyde pagaba cara la “siesta griega”. Momento para la reactivación y los canarios supieron despertarse con un gol en hombre de más de Álex Andión y un gran tanto de Sergio Prunell, quien remató a placer un pase de Kike Ramírez (7-5). Comandaba de nuevo el Echeyde, pero el Budva era un hueso muy duro de roer, que se levantaba de cada golpe con furia. Otro parcial de 0-2, nuevos errores en defensa e igualado (7-7) el electrónico (Milic en superioridad y Dragovic en una transición ofensiva).

Con todo, el partido se sumergió en una fase de locura, en la que Luis Araya marcó dos golazos desde la lejanía y el Budva hizo lo propio con su figura más destacada del día: Milic. 9-9, el descanso “asomaba las orejas”, y Samu García sacó petróleo en la boya forzando un penalti que hizo que Luis Araya sumara el quinto gol en su cuenta (10-9). De nuevo se las prometían felices los chicharreros, pero los de Montenegro volvieron a ser un “espejo” replicando el tanto desde el punto fatídico para llegar con todo empatado al entretiempo. 20 goles en una bendita locura de partido. ¿Se mantendría el ritmo en los dos cuartos restantes? Pues parecía que sí, pero desde el lado de los balcánicos, que fueron superiores en los primeros minutos y castigaron en dos ocasiones al Echeyde con un imperial Milic (8 goles llevaba). 10-12, y momento de crisis para los chicos de la Acidalio, que no salían del agujero negro y, tras una expulsión de Ferran Soriano, cometieron un error en la marca y encajaron otro (Agh Gyorgy). 13-10 y se ponía la cosa cuesta arriba. Era el momento de reaccionar, y llegaron como “agua de mayo” otro golazo de Araya (seis ya para él) y de Ferran Soriano (12-13) a la remanguillé con el crono de posesión casi acabando. Se ponían a uno los tinerfeños, pero el Budva, tras unos minutos sin acertar, encontró recompensa en un tiro central de Pejovic (12-14). Entonces, el ritmo acelerado se frenó, los equipos empezaron a mostrar signos de cansancio y el canterano Javi Espinosa sumó su doblete para añadir esperanzas al Echeyde de cara a los últimos ocho minutos (13-14). Unos últimos ocho minutos, ya sin Diego Mercado en la boya (expulsado por acumulación), en los que el guion cambió por completo. Mejor velocidad, imprecisiones y Albert Español pidió tiempo muerto para montar una jugada en superioridad. No salió, y el Echeyde empezó a fallar sinfín varias oportunidades claras de gol perdonando el empate en distintas ocasiones. Además, para más inri, los isleños se quedaban sin boya por una expulsión inexplicable a Samu García. Más difícil todavía para los canarios, que sacaron fuerzas de flaqueza para, al fin, igualar la contienda con un golazo de Javi Espinosa. El canterano mostró carácter y limpió las telarañas de la escuadra para el 14-14. Todavía restaban minutos y Luis Araya, hoy inconmensurable, hacía explotar el banquillo isleño con su séptimo del día y la delantera para los suyos (15-14) con un minuto y medio para la conclusión. Pero como pasó en casi todo el encuentro, el Echeyde recibía un mazazo y los balcánicos hacían una remontada express en un tiro rápido tras expulsión (Kalaitzis) y un penalti marcado por Milic (nueve tantos). 15-16 la desesperanza se iba apoderando de los guanches del Teide, pero la vena resiliente salió a flote. 45 segundos en el reloj, tiempo muerto de Español e Iker González forzaba la tanda fatídica en un final de infarto (16-16). Los cinco metros iban a decidir al ganador y tras tres lanzamientos sin fallos, Araya, el que había sido el mejor de los chicharreros, erró su tiro. En ese instante, se apareció la “La Morenita” y el Echeyde tuvo una vida extra al resbalársele la pelota al tirador del Budva, Vukicevic (17-18). Faltaban dos penaltis para cada equipo y, entonces, llegó el momento del guardameta valenciano Héctor Martínez. Paró el primero rozando el balón con los dedos, cumplió la tarea Kike Ramírez (18-18) y ya solo faltaban dos disparos en el revólver. Si fallaban los montenegrinos, el Echeyde se alzaba con el triunfo. Dicho y hecho. Héctor Martínez se hizo grande bajo palos y con una intervención mítica dio la victoria a los suyos (19-18). Una victoria sufrida, con muchos vaivenes de los de la Acidalio, pero que puede valer oro, de cara a conseguir un billete para la próxima ronda europea. Por lo pronto, mañana sábado (16:30 hora canaria) nueva batalla en tierras griegas, en principio la más complicada, ante el anfitrión heleno: Panionios.

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